La Gloria superó 2 a 0 a Atlético Tucumán con una de sus mejores actuaciones del año. El equipo de Daniel Oldrá fue muy superior y estiró su racha invicta a seis partidos.
Instituto se debía una tarde así: llena de fútbol y de sonrisas. En un estadio repleto, el Albirrojo venció por 2 a 0 a Atlético Tucumán y se metió de lleno en zona de clasificación al Reducido. Desde el inicio, el conjunto cordobés dominó el trámite con autoridad y apenas dejó dudas sobre el resultado final.
El primer tiempo fue un monólogo del local. La Gloria impuso condiciones, generó múltiples situaciones y solo le faltó mayor precisión para ampliar la ventaja. Córdoba, titular por sorpresa, tuvo la primera clara tras un centro de Beltrán. Luego, Moreyra —figura de la cancha— estrelló un remate en el palo. El gol llegó a los 32 minutos, tras un centro que Salazar peinó en el área y que el colombiano Córdoba empujó de cabeza para el 1-0. Su festejo, con mezcla de desahogo y alegría, incluyó rezo, baile y celebración a lo Mbappé.
En el complemento, Instituto bajó el ritmo pero nunca perdió el control. Atlético intentó acercarse con centros aislados, sin inquietar a Roffo, que fue un espectador de lujo. El dominio del equipo cordobés se tradujo en tranquilidad, aunque el marcador seguía corto. A los 36 minutos, Lodico liquidó la historia con una gran definición tras una jugada colectiva encabezada por Luna.
El 2-0 final reflejó la superioridad de un Instituto sólido, confiado y en crecimiento. Con esta victoria, el conjunto de Oldrá aseguró la permanencia, estiró su invicto a seis fechas y se ilusiona con pelear por un lugar en los playoffs.
A la Gloria le quedan cuatro “finales” por disputar, pero lo mostrado este domingo reaviva la ilusión de una hinchada que vuelve a creer.









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