En Avellaneda, el Rojo fue superior y tuvo las chances más claras, pero Armani y el VAR evitaron la victoria local en un partido con tres goles anulados.
Independiente y River Plate empataron 0-0 en el Libertadores de América-Ricardo Bochini por la cuarta fecha del Torneo Clausura, en un clásico que dejó sensaciones encontradas. El Rojo dominó gran parte del juego, generó más situaciones y obligó a Franco Armani a intervenir en momentos clave. Además, sufrió la anulación de dos goles —de Montiel y Mazzantti— por posiciones adelantadas muy finas, mientras que River también vio invalidado un tanto de Borja por la misma causa.
El equipo de Julio Vaccari mostró su mejor versión del semestre: presión alta, dinámica y agresividad en cada disputa. Recuperó la intensidad y la identidad que había perdido en encuentros anteriores, con Abaldo como grata sorpresa en su estreno como titular, mostrando aplomo y calidad.
River, en cambio, padeció la ausencia de Paulo Díaz y la lesión temprana de Germán Pezzella, que obligaron a improvisar una zaga central inédita con Boselli y Rivero. Marcelo Gallardo buscó soluciones en el segundo tiempo con los ingresos de Quintero y Galoppo, pero su equipo nunca logró imponerse. La presión constante del local le impidió hacer llegar la pelota con claridad a Colidio y Borja, y el juego millonario se volvió previsible.
En el tramo final, Independiente empujó con más ímpetu que ideas, y aunque tuvo el respaldo de su gente, no logró romper el cero. El empate dejó a ambos con gusto a poco: River perdió el envión que traía y el Rojo sigue lejos de la zona de clasificación.
Ahora, los dos enfocan sus energías en el plano internacional: Independiente recibirá a Universidad de Chile por los octavos de la Copa Sudamericana, mientras que River viajará a Paraguay para enfrentar a Libertad por la Copa Libertadores.









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