Con un solo refuerzo confirmado, bajas de peso, negociaciones avanzadas por posibles salidas y un plantel en pleno proceso de depuración, Talleres puso en marcha la pretemporada en un clima de transición, a la espera de definiciones que pueden reconfigurar el equipo y marcar el rumbo deportivo de la próxima temporada.
Por estos días, en el predio Amadeo Nuccetelli no se escuchan solamente los silbatos, las indicaciones tácticas o el golpe seco de la pelota. También se percibe un clima de transición. Talleres inició su pretemporada con un plantel lógicamente incompleto y con un mercado de pases que promete ser determinante para el 2026.
Por ahora, el único refuerzo confirmado es el delantero Bruno Barticciotto, mientras que varias figuras importantes atraviesan situaciones contractuales o negociaciones avanzadas que podrían derivar en salidas inminentes. El comienzo de los trabajos encuentra al cuerpo técnico de Carlos Tevez y a la dirigencia ante un escenario complejo: rearmar un equipo competitivo en medio de múltiples frentes abiertos, con operaciones internacionales en marcha, futbolistas a los que se les busca destino y referentes que podrían no seguir.
La pretemporada, lejos de ser un simple período de acondicionamiento físico, se convierte así en un punto de inflexión institucional y deportivo.
Una de las presencias más significativas en el arranque fue la de Guido Herrera. El arquero, capitán y uno de los máximos referentes del ciclo reciente, se presentó a trabajar más allá de la posibilidad concreta de ser transferido a la Major League Soccer (MLS). Si bien tiene contrato hasta diciembre de 2026, las conversaciones con Inter Miami están abiertas y su continuidad no puede darse por garantizada.
Herrera no es un nombre más en la historia reciente de Talleres. Su presencia fue sinónimo de regularidad, liderazgo y protagonismo en campañas que posicionaron al club entre los animadores del fútbol argentino y sudamericano. Su eventual salida obligaría no solo a buscar un reemplazo deportivo, sino también a reconfigurar liderazgos dentro del vestuario. Desde el club manejan el tema con cautela: la prioridad es que cualquier transferencia sea beneficiosa en lo económico.
Dos nombres que generan especial atención son los de Juan Camilo Portilla y Federico Girotti, quienes cuentan con negociaciones muy avanzadas y no estuvieron en la práctica con permiso. En el caso de Portilla, su transferencia a Atlético Paranaense está cerrada, lo que significa la pérdida de un volante central clave por despliegue, recuperación y presencia táctica. En tanto, Girotti está muy cerca de continuar su carrera en Alianza Lima, lo que abre un espacio en el ataque y obliga a revisar el mercado ofensivo.
Al mismo tiempo, una decena de jugadores trabajará en contraturno, ya que no forman parte del plan inmediato y el club busca resolver su futuro mediante préstamos o transferencias. Entre ellos aparecen Juan Rodríguez, Miguel Navarro, Joaquín Mosqueira, Matías Gómez, Emanuel Reynoso, Luis Sequeira y Nahuel Bustos. La salida de Rubén Botta, quien rescindió su vínculo, también marca otro movimiento relevante dentro del plantel.
Más allá de los nombres, Talleres ya definió su cronograma de pretemporada, con jornadas intensas de doble turno y trabajos programados hasta el viaje a Buenos Aires. La idea es construir una base física sólida pensando en un calendario exigente.
En cuanto a fútbol, Talleres ya tiene confirmado un amistoso ante Tigre el 10 de enero en Cardales, mientras que se gestiona otro encuentro frente a Boca, aún sin fecha cerrada.
El inicio de la pretemporada deja en claro que Talleres atraviesa un momento bisagra. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas no solo impactarán en el corto plazo, sino que pueden definir el perfil del equipo para las próximas temporadas. Por ahora, la pelota empezó a rodar entre ausencias, negociaciones y expectativas. La pretemporada recién comienza, pero el partido más complejo para Talleres se juega fuera de la cancha.









Comments are closed