La Gloria cayó 1-0 en el Bajo Flores y dejó pasar una chance importante en su lucha por clasificar a octavos.
Instituto intentó jugarle “a lo Riestra” al propio Riestra, con un planteo cerrado, friccionado y sin espacios. Y durante los primeros 45 minutos, la estrategia le dio resultado. Sin embargo, una distracción al inicio del complemento lo dejó con las manos vacías.
El equipo cordobés perdió 1-0 ante el Malevo por la fecha 13 del Torneo Clausura y dejó escapar una oportunidad clave en la recta final del certamen. El local, en cambio, extendió su invicto como local a 27 partidos, un registro que se volvió su marca registrada.
Para la Gloria, quedó la frustración de haber caído ante un rival que apuesta por la lucha, el orden y las pelotas detenidas, pero al que pocos consiguen descifrar.
Ahora llegará el parate por elecciones, antes de encarar las últimas tres fechas ante Rosario Central, Sarmiento de Junín y Talleres, con la ilusión de meterse en octavos de final.
Un plan que duró 45 minutos
En el primer tiempo, Instituto mostró concentración y equilibrio. Con más presencia en el mediocampo y la inclusión de “Nacho” Méndez, Oldrá buscó frenar las pelotas largas y los laterales al área, una de las armas preferidas de Riestra.
El equipo se mantuvo ordenado, sin sufrir demasiado. Incluso tuvo una ocasión clara a los 22 minutos, cuando Luna, más vivo que todos, aprovechó un saque rápido de Roffo, pero definió cruzado y desviado.
La primera etapa se fue 0-0, con un desarrollo trabado y sin grandes sobresaltos. Todo quedaba abierto, aunque el guion del partido difícilmente pudiera cambiar.
Un error que costó caro
A los cuatro minutos del complemento, Alexander Díaz desequilibró por la derecha, desbordó y envió un centro al medio que Jonathan Herrera empujó a la red.
El tanto rompió el esquema que había planteado Oldrá. Desde entonces, Instituto tuvo que adelantarse y arriesgar, pero le costó generar peligro real.
Con el ingreso de Klimowicz, la Gloria buscó más presencia ofensiva, aunque terminó recurriendo a centros que facilitaron el trabajo defensivo del local.
Riestra manejó los tiempos, aprovechó los espacios y defendió su ventaja con oficio, reafirmando su fortaleza como local.









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