Las reformas necesarias en el Gigante rondan el millón de dólares y la tesorería del club no tiene el respaldo económico para afrontarlas. La política interna y los tiempos estatutarios también complican el panorama.
Lo que en un primer momento parecía una decisión política tomada terminó diluyéndose cuando los números reales llegaron a la mesa. Belgrano jugará la Copa Libertadores 2027 en el estadio Mario Alberto Kempes y no en el Gigante de Alberdi, ya que la tesorería del club no cuenta con el respaldo económico necesario para afrontar las obras de habilitación que exige Conmebol.
Para poder disputar partidos internacionales en el estadio Julio César Villagra, son imprescindibles dos obras: la modificación del sistema lumínico y la construcción de palcos para autoridades de las delegaciones visitantes. La primera es la más compleja y costosa: remover las cuatro torres actuales y reemplazarlas por un sistema apto demandaría una inversión cercana al millón de dólares y un plazo de ejecución estimado en seis meses.
Con premios por pagar, la necesidad de reactivar la base de socios y abonados de cara al segundo semestre y otros compromisos urgentes, la dirigencia fue corriendo el proyecto hacia un costado. Tras las primeras reuniones de la mesa ejecutiva, la conclusión fue clara: en 2026 no habrá obras significativas en Alberdi y el análisis de la situación quedará para el año próximo.
El Kempes, por su parte, se perfila como la opción más conveniente en todos los sentidos: permite vender un mínimo de 45 mil entradas por partido, sin necesidad de desembolsar un solo peso en infraestructura.
El panorama político interno también influye en los tiempos. Para encarar obras de gran envergadura en el Gigante, el club necesita modificar el artículo 52 del estatuto, que exige una asamblea extraordinaria para autorizar inversiones superiores al 12% del presupuesto general. Esa asamblea, que podría convocarse entre agosto y septiembre, tiene además un condimento político de peso: en ella deberá resolverse el futuro de Luis Artime como presidente, cuyo mandato vence en abril del año próximo según el artículo 65 vigente, y si se habilitará o no su continuidad bajo algún formato.









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