El Pirata cayó 2-1 en Rosario y quedó a un paso de la final. El equipo cordobés no logró repetir sus mejores actuaciones y fue superado por el Bicho.
La ilusión de Belgrano de alcanzar la final de la Copa Argentina se rompió este jueves en Rosario. El equipo de Juan Cruz Real perdió 2-1 ante Argentinos Juniors y se despidió del certamen en una noche donde nunca logró imponer su juego ni mostrar la intensidad que lo caracterizó en las rondas anteriores.
El conjunto cordobés careció de control de pelota, sus hombres clave no aparecieron y se vio superado por un rival que manejó los tiempos y los espacios con claridad. Argentinos fue más durante gran parte del encuentro y se llevó con justicia el pasaje a la final.
Belgrano, que había entusiasmado a su gente con los triunfos frente a Independiente y Newell’s, esta vez no encontró respuestas ni conexiones entre líneas. El sueño quedará postergado para otra oportunidad.
Golazo y ventaja efímera
El primer tiempo fue parejo y sin grandes situaciones hasta los 35 minutos, cuando “el Chino” Zapelli sorprendió con un potente remate de media distancia que se coló en el ángulo de Federico Romero, marcando el 1-0 parcial en la primera llegada clara del Pirata.
Antes del gol, el trámite había sido discreto: Argentinos dominó la posesión, pero sin profundidad, mientras que Belgrano corrió detrás de la pelota sin poder adueñarse del juego. En la mitad de cancha, Fattori y López Muñoz le dieron circulación al Bicho, mientras que el Celeste mostró imprecisiones y poca conexión ofensiva.
Sobre el cierre, Lescano estuvo cerca de ampliar con un tiro que dio en el travesaño, pero el marcador no se movió. La “B” se fue al descanso con ventaja, aunque sin demasiado sustento futbolístico.
Reacción del Bicho y final sin respuesta
En el complemento, Argentinos salió decidido. Se adueñó del mediocampo, presionó alto y encontró el empate a los 13 minutos con un gol de López Muñoz, tras una buena jugada colectiva.
El Bicho mantuvo el dominio y generó nuevas chances, pero se topó con una atajada clave de Cardozo y con la falta de precisión en la definición. Belgrano, en cambio, nunca pudo reaccionar ni recuperar el control del partido.
La historia se terminó de torcer cuando Heredia cometió un penal infantil, sancionado por Yael Falcón Pérez, que Tomás Molina transformó en el 2-1 definitivo.
Desde entonces, Belgrano se mostró nervioso y sin ideas. Los cambios no alteraron el rumbo y el equipo prácticamente no volvió a inquietar a Romero. El cierre fue con impotencia y resignación: el Pirata se quedó sin final y con la sensación de haber perdido una oportunidad histórica.










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