A poco más de nueve meses de su llegada, el entrenador se sinceró en una extensa entrevista y repasó los momentos más difíciles de su etapa en la “T”, su mirada sobre los juveniles y el proyecto que lo ilusiona.
Carlos Tevez llegó a Talleres en un momento de crisis y lo transformó en un proyecto ilusionante. A casi un año de su arribo, el Apache habló con el canal oficial del club y se animó a confesarlo todo: el caos que encontró, el desafío que significó y el deseo de quedarse por mucho tiempo.
“Talleres fue el desafío más difícil que asumí, yo podía haberme quedado en la playa tranquilamente”, arrancó el DT. Tevez contó que fue Andrés Fassi quien lo llamó cuando se fue Diego Cocca, mientras él estaba de vacaciones en Estados Unidos con su familia. “Llegué acá y el club estaba prendido fuego”, recordó.
El panorama que encontró no era sencillo. “Muchos jugadores se querían ir, otros no estaban a gusto. Nos tocó pelear el descenso esos seis meses y la verdad que no fue fácil. Fue durísimo”, describió. Tevez también admitió que llegó con la experiencia de Independiente y creyó que sería algo similar, pero se equivocó: “Nos encontramos con un plantel que se había armado para pelear la Libertadores y quedó eliminado rápido. Ese mismo plantel sale campeón de la Supercopa y empieza a pelear el descenso”.
El entrenador reveló que comenzó a observar al club durante el clásico cordobés ante Belgrano en el Torneo Apertura 2025. “Se hablaba de que Medina no sacaba resultados. Ese partido lo vi desde mi casa analizando al club”, contó. Cuando llegó, el panorama era desolador: “Muchos jugadores estaban enojados, no había buenos resultados y el plantel estaba derrumbado”.
En cuanto al presente, Tevez explicó la identidad que busca imponerle al equipo. “Tenemos intensidad y dentro de esa buscamos los momentos para poder jugar. Queremos agresividad, pero tener también un control. Debemos hallar ese balance entre intensidad y pensar”, sintetizó. Y valoró el proceso de reconstrucción: “Desarmar un equipo no es fácil y armar otro nuevo tampoco. Tuvimos que hacer un equipo totalmente nuevo, con muchos chicos y más acotado”.
El Apache también se detuvo en el rol de los juveniles, uno de los sellos de su gestión. Sobre Giovanni Baroni, reconoció que su primera impresión no fue la mejor: “Cuando llegué vi a un chico muy liviano que le faltaba crecer y madurar”. Sin embargo, lo bajó de categoría y le dio tiempo. “En la pretemporada lo vi y era totalmente otro jugador”, destacó. Con Valentín Dávila, en tanto, fue directo: “Le noto hambre. La primera vez que lo vi en la Reserva perdió todas las pelotas, pero nunca dejó de correr. Eso me hizo decir ‘hay algo de este chico que me gusta'”.
Tevez cerró con una definición que entusiasmó a toda la hinchada de la T: quiere quedarse en Talleres por muchos años. Una frase que resume el nivel de compromiso que el Apache siente con un proyecto que, después de un inicio turbulento, empieza a mostrar su mejor versión.









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